Tampa, Florida — El anuncio del cierre de varias escuelas por parte del distrito Hillsborough County Public Schools para el año escolar 2027-2028 continúa generando preocupación, debate y la organización comunitaria en el área de Tampa Bay, especialmente en torno a la Escuela Pizzo K-8.
Las instituciones incluidas en el plan de reestructuración son Graham Elementary, Madison Middle y Pizzo K-8, además de ajustes operativos en Sulfur Springs Community School. Según el distrito, la decisión responde a una baja matrícula —entre el 40% y 60% de capacidad— y al aumento de costos operativos, incluyendo contratos de arrendamiento de instalaciones.
El distrito sostiene que la medida forma parte de un esfuerzo por optimizar recursos, consolidar servicios educativos y mejorar la eficiencia del sistema escolar. Como parte del plan, los estudiantes serían reasignados a otras escuelas cercanas dentro del condado.
Sin embargo, la decisión ha generado resistencia por parte de familias, educadores y organizaciones comunitarias, que advierten sobre el impacto emocional, académico y logístico que estos cambios podrían tener en los estudiantes.
Proyecto Pizzo lidera esfuerzos comunitarios
En respuesta al posible cierre de Pizzo K-8, surge el grupo comunitario Project Pizzo, una iniciativa de maestros, padres, estudiantes, exalumnos y miembros de la comunidad que busca mantener la escuela abierta.
El grupo afirma que su misión va más allá de una campaña: se trata de un esfuerzo de comunicación y organización para reunir apoyo y generar diálogo con el distrito escolar y la Universidad del Sur de Florida (University of South Florida – USF), con el fin de explorar alternativas que eviten el cierre.
En conversación con la representante de la iniciativa de Project Pizzo Angela Colonello explicó que ya han coordinado la participación en reuniones con la universidad y han solicitado espacios de diálogo con la junta escolar, aunque aún no han tenido reuniones directas formales con el distrito.
“Queremos mantener a los estudiantes en su escuela, en su espacio seguro, y evitar que sean distribuidos en diferentes planteles”, expresó la representante del grupo.
El colectivo también propone alternativas como mantener la escuela abierta en su ubicación actual, reubicarla dentro del campus de USF o encontrar otro espacio dentro del condado que permita mantener la comunidad escolar unida.
Preocupación por la matrícula y datos del distrito
Uno de los puntos de debate es la baja matrícula. El distrito ha señalado que algunas escuelas operan por debajo de su capacidad, lo que justificaría la consolidación.
Sin embargo, desde Project Pizzo hay discrepancia con esta interpretación, argumentando que los datos deben analizarse directamente desde las escuelas y no únicamente a partir de reportes administrativos.
También se subraya el impacto comunitario, señalando que el cierre no solo afectaría a estudiantes de Pizzo K-8, sino también a comunidades en un radio cercano a USF que han apoyado la zona educativa durante décadas.
Estudiantes también expresan preocupación
Durante la transición, estudiantes han comenzado a mostrar inquietud ante la posibilidad de cierre, preguntando sobre su futuro escolar y expresando incertidumbre sobre posibles reubicaciones.
Algunos alumnos han participado en reuniones comunitarias y han mostrado interés en expresar su apoyo mediante pancartas y asistencia a juntas escolares, reflejando el impacto emocional que la situación ha generado dentro del plantel.
Según el plan actual, la escuela permanecería abierta durante el próximo ciclo escolar antes de su cierre definitivo, lo que también implica procesos logísticos adicionales relacionados con el uso del edificio.
Movilización comunitaria en curso
Project Pizzo ha activado una campaña de participación ciudadana que incluye firmas de peticiones, correos electrónicos a funcionarios escolares y reuniones comunitarias. La organización enfatiza la importancia de la participación activa de familias, negocios locales y exalumnos.
“Cada llamada, cada correo y cada firma cuenta”, señalaron representantes del grupo, quienes aseguran que el objetivo es mantener a Pizzo K-8 como un espacio educativo estable para futuras generaciones.
Peticiones y participación comunitaria
Dentro de las iniciativas de movilización, una de las peticiones destacadas fue creada por un estudiante de la Universidad del Sur de Florida (University of South Florida- USF), identificado como Ben Braver, quien además es candidato a la Cámara de Representantes del distrito 65 uno de los distritos locales.
A través de la plataforma del proyecto https://projectpizzo.com/how-to-help/, la comunidad puede acceder a esta petición y a información adicional para apoyar la causa.
“Lo importante es que la comunidad está comprometida. Estamos viendo participación activa de familias, estudiantes y aliados comunitarios”, señaló Colonello.
Mientras tanto la discusión sigue abierta, con una comunidad movilizada buscando alternativas para mantener viva la Escuela Pizzo K-8 y un proceso de decisión administrativo aún en desarrollo.





